Chocante, Impactante y Estremecedor - Los Secretos de Dorian | Revista LSDD

Chocante, Impactante y Estremecedor

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Chocante, Impactante y Estremecedor.
Las Crónicas de Dorian: Un espacio para dejar volar la Imaginación…

¿Cómo encontraste al amor de tu vida? ¿Cómo fue para ti? O… aún no lo has hecho. Pues yo sí, te invito a conocer como fue en mi caso, quizás para ti las cosas fueron diferentes, o tal vez no tanto. Para mí fue justo así… Ven y acompáñame por este breve relato y revive junto a mi aquél encuentro, que sin otras palabras que lo describan mejor te adelanto que fue “Chocante, Impactante y Estremecedor”

Chocante, Impactante y Estremecedor

— ¿Cómo la encuentras?

— Pues no lo haces.

— ¿Ella te encuentra a ti?

— Tampoco.

— ¿Qué es lo primero?

— Lo primero es dejar de buscar. ¿Lo segundo?, no planear… Y lo tercero ya es cosa del destino…

— ¿Y cómo tiene que ser?…

— Tiene que ser, impactante, chocante, estremecedor.

— ¿Eso fue lo que te pasó?

— Sí.

— ¿Y cómo lo supiste?

— No lo supe, ni lo esperé porque no lo buscaba, y no sabía qué pasaba porque no lo planifiqué, solo lo viví…

— Todo comenzó, cuando mi arrogancia me llevó por un camino del que pude terminar mal. Me embarqué en una aventura de la que no pude escapar, y luego de 28 años y sin pareja formal terminé casado y enamorado de una mujer que no existía y que nunca había visto.

— ¿Como así?

— Sí, verás. Por una mentira pequeña, por no reconocer que no tenía control de mi vida en esa época, me llevó a inventarme una novia, una novia falsa, que luego no supe como salir de ella y sin más acá a los pocos meses me enamoré, y así sin más, estaba a punto de casarme con alguien que no existía.

— ¿Pero te llegaste a casar no es cierto?

— ¡Pues sí pero, eso yo no lo sabía! Escucha, ¿te cuento o no?

— Sí, sí por favor.

— Como ya te dije, entre más grande se hacía mi mentira, más dispuesto estaba a demostrar que mi historia era cierta, así fue como todo empezó, pues necesitaba hacerlo realidad cuanto antes, a toda costa no importaban los medios, lo que importaba era el fin, me verían casado y feliz.

— Y así terminaste ¿No es cierto?

— ¡Que sí! ¿Eres un poco intensa lo sabías?

— Sí me lo han dicho, entonces, ¿qué pasó?

— Pues bien, esa tarde salí a dar un paseo en el carro, manejar me relajaba, y estaba tratando de componer aquel puzzle al cual le faltaban ciertas piezas necesarias y que no me encajaban cuando de repente…

— ¡La viste! ¿No?

— Pues no, no vi a nadie. ¡De hecho vi muy poco! Pues al estacionarme para tomar un poco el aire, me alejé unos 4 metros de mi auto, y de la nada salió un conductor que estampó su auto contra el mío. Al ver el desastre ocurrido, corrí hacia el dichoso carro y al llegar, ella estaba ahí, sentada, discutiendo con ella misma, y diciéndose los insultos que aún siendo yo el damnificado no le hubiera podido decir.

— ¿Y cómo fue?

— Pues ya te dije !Se te ocurre algo que sea más chocante, impactante y estremecedor, a que te dejen tu carro, el que hicieron a tu medida, casi inservible!

— Pues no, no puedo pensar en otra cosa, ahora entiendo mejor esa frase. Y a ella ¿que le pasó?

— ¡A la condenada no le pasó nada! Esa es dura como ella sola. Bien al ver el desastre, voy directo hacia su auto y abro la puerta del conductor como pude, y ella seguía allí, diciéndose hasta del mal del que se iba a morir. Al verla me pareció el ser más natural y encantador que había visto. Hablaba como una loca, y con soltura además, sin sutileza. Al momento de verla me llamó la atención, y divertido por sus palabras, que no acababan nunca, le hablé.

— ¡Disculpe señorita! ¿Se encuentra usted bien?

— ¡Un momento señor, por favor, no ve lo que me acaba de pasar!… ¡Es que lo sabía ¡Desde que te levantaste hoy, sabía que estabas más tonta de lo normal, lo menos que se me ocurre decirte es idiota! ¿Ahora qué te vas a hacer? ¡IDIOTA! No, no, imbécil es lo que soy, si mejor, además de ciega, porque el “Pare” bien que te lo llevaste, y ni lo viste, bien, muy bien, es que lo tengo todo. — Seguía diciéndose ella sin parar de hablar.

—Disculpe —volví a interrumpir una vez más — Señorita, la veo muy ocupada, si le parece, cuando termine de insultarse, puede salir del carro, y conversamos el tema del Seguro.

— ¿Del Seguro? — pregunto ella.

— Sí. De cómo su Seguro, pagará el arreglo de mi auto — la cara de ella se transformó, tragó en seco y se dispuso a salir del carro, sin abandonar, ni su locura, ni su sensualidad, su pelo largo ondeado le caía por sus hombros descubiertos y sus más de 15 pulseras, que sonaban al menor de sus movimientos.

— ¿Acaso es usted el dueño de este maravilloso auto? — Dijo entre apenada y risueña — Pobre como lo han dejado…Al verla noté aquella pequeña sonrisa que trataba de ocultar con su mano, mientras jugaba con un mechón de su largo cabello y miraba de nuevo el auto de reojo.

— Dirás, cómo lo has dejado. Y sí, yo soy el dueño de este auto, que ya no está tan maravilloso como acabas de decir. ¿Me das los datos del Seguro, por favor? — la cara de la muchacha palideció.

— Verá, es que no tengo ningún seguro contratado — dijo llevándose las manos a la cara.

— ¡Pero bueno, esto era lo que me faltaba! Entonces llamaré a la policía, para que al menos te pongan una multa enorme, o te retiren el carnet de conducir — Le grité enojado a la pobre que ya para ese entonces estaba casi temblando, y al observarla bien le pregunté.

— ¿Porque tienes carnet, verdad?

— Mmm ¡verás! — murmuró ella.

— ¡Pero bueno que clase de persona sale a la calle sin carnet y sin seguro! ¿Es que acaso estás loca?

— Pues sí, creo que sí, pero le pagaré se lo juro, cada centavo que pueda costar el arreglo.

— ¿En serio? ¡Estás loca! eres un peligro para la sociedad, llamaré a la policía — le grité cegado por mi enojo — Comencé sacar mi teléfono del bolsillo para marcar el número de emergencia y al percatarse se abalanzó sobre mí arrebatándome el celular de un solo golpe.

— ¿Qué haces? ¡Loca!

— ¡Escucha! Para de decir lo que ya sabemos — Me gritó mientras amenazaba con tirar mi teléfono al agua.Al verla en aquélla pose de guerrera, me cautivó, no creía lo que pasaba, me estaban volviendo loco sus sensuales piernas que un pequeño short de mezclilla con flecos mostraban al mundo sin reparo y con mucho descaro.

— ¿Lo que importa es saber cómo vamos a solucionar este problema no crees? — Prosiguió ella — Si llamas a la policía me hundes ¿y qué ganas con eso? Además tendrás una enemiga para toda tu vida.

— ¿Ahora me amenazas? Me chocas el auto, me robas el teléfono ¡y encima me amenazas! — aquéllas palabras tuve que decirlas muy serio, pero realmente estaba loco por ella y me contenía para que no lo notara…

— ¿Y tú crees que ella no lo notó? Yo creo que sí ¡Aunque tú pienses que no!

— ¡Mucho habías aguantado sin hablar!… ¿unos cinco minutos creo?

— ¡No hablo más! Continúa por favor, te quedaste en que ella te amenazó y tu babeado respondiste firme, como todo un hombre, aunque tenías unas ganas locas de besarla.

— Jajaja bueno sí, algo así…

— Ella al darse cuenta de lo que me había dicho dio un paso atrás.

— Ufff no, no por favor, es que ya no sé ni lo que digo. Es que no ves que estoy desesperada, por favor dime como puedo saldar esta deuda y te iré pagando poco a poco de lo que gano. Discúlpame por favor. Créeme que lo siento muchísimo. Aquí tienes tu celular, llama a quien quieras, estás en tu derecho — dijo mientras me acercaba el objeto.

— Escucha ¿Cómo te llamas? — Al escuchar aquélla pregunta se acerco a mí.

— ¡Hola! ¿Qué tal? Soy Alma, encantada — dijo calmada y con la mayor seducción, en lo que se abalanzaba hacia mí y me plantaba un beso en cada mejilla que no hicieron más que sacarme una sonrisa.

— No necesito dinero, ni que me pagues el arreglo del carro, eso no es lo que necesito.

— Entonces qué necesitas, dime y te pagaré. Se hacer muchas cosas, puedo arreglar tu jardín.

— No tengo jardín ¡Necesito una esposa!

— ¿Una esposa? Cada minuto que pasa desconfío más de ti. — dijo Alma — ¿y… por cuánto tiempo?

— ¡Solo 15 días!

— ¿Y si acepto no me denuncias?

— Pues no, no te denuncio.

— Mmm acepto — respondió Alma.

— Y así conociste al amor de tu vida.

— Pues sí, así conocí a esa loca seductora…

— ¡Me encanta!

— ¿Podemos dormimos ya cariño?

— Sí mi vida, hasta mañana.

— ¡Hasta mañana Alma mía!

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Miss Sibyl

Miss Sibyl: Escritora y Novelista en Los Secretos de Dorian. Autora de los cuentos y relatos de Las Crónicas de Dorian: Un Espacio para dejar volar tu Imaginación.