En mi pequeño mundo I

En mi pequeño mundo I. Las Crónicas de Dorian: Un espacio para dejar volar la Imaginación…

  • Miss Sibyl, Febrero 6, 2021


En mi pequeño mundo hoy sería domingo y nos despertaríamos a una hora perfecta, ni muy temprano ni muy tarde.

Sentiría nuestros cuerpos calientes pegados que se niegan a comenzar el día. Mi cabello caería por tu pecho desnudo y mi delgado cuello empezaría a quejarse.

Miraría como te despiertas mientras antes de hacerlo ya estás en busca de mi cintura, me obligarías a voltear y me abrazarías fuerte, tu brazos cruzarían mi pecho y por un momento olvidaré todo, callaré de golpe la alarma de mi celular, no querré perderme este instante, pero incesante en que cobremos vida volverá a maltratar nuestros oídos de un momento a otro, esta vez seremos buenos y le haremos caso, no tanto porque seamos buenos chicos sino porque nuestros cuerpos reclaman una dosis de café.

Me levantaré. Hoy por regla me toca a mí, lograré despertarme al tacto del agua en mi rostro, llegaré hasta la cocina y dando inicio a nuestro día, el aroma del café recién hecho inundará cada esquina de nuestro hogar en una búsqueda desesperada por encontrarte.

Deseoso de aquel café te levantarás y en un acto desesperado por despertarte mojarás tu rostro con el agua más helada que encuentres, saldrás en mi búsqueda y sólo te detendrás cuando tus labios ávidos del más apasionado beso encuentren los míos que deseosos esperarán por él. Llenaré nuestras tasas con el néctar negro de los dioses y mientras lo hago me apartarás el cabello que cae por mi espalda y mi cuello será visitado por tus húmedos labios.

Tu pelvis encontrará mis curvas y en una súplica para que no pares retrasaré el caer del líquido en las tazas, llevaré un brazo al cielo y lo bajaré al encuentro de tu cuello que rodearé logrando pegarme un poco más, voltearé mi rostro lo justo para que nuestras respiraciones choquen, y mis labios adviertan los tuyos, dejaré que tu mano rodee mi cintura mientras la otra baja lentamente por mi hombro y como un ladrón sigiloso buscarás rozar mis pechos mientras la que rodeaba mi cintura ahora ya no lo hace más y, decidida a abrirse camino, logrará llegar más allá, para de forma determinada despertar también a esa pequeña lujuriosa que habita dentro de mí sólo para darte cuenta que tu última acción nos ha calentado demasiado, pero el café se enfría y con una pequeña sonrisa pícara te indico que es hora de parar.

Caminamos juntos hasta el amplio sofá y como países en guerra cada uno tomará una esquina para disfrutar del delicioso cigarro que a continuación encenderé yo para luego ser imitada por ti.

— Exquisito el café — me comentarás mientras me comes con la mirada de arriba abajo y me dibujas en tu mente sin el camisón que llevo puesto.

— Delicioso — te responderé asintiendo, mientras tomo una bocanada de aire y mis propias manos sin apenas ser consciente de ello acarician mis piernas que se abren sutilmente, más que como una invitación, como un reto el cual no pasará desapercibido para ti que te deleitas y disfrutas con la situación, sin apenas ser consciente de ello.

Aún el aroma del café recién hecho se deja sentir, mientras disfruto del primer sorbo recordaré nuestra pequeña discusión de ayer, ahora no recuerdo como empezó pero me parece tan lejana que sin querer soltaré una carcajada y otra seguida cuando sin entender de qué me río pongas cara de una curiosa incomprensión, y sabiendo que mi imaginación carece de inocencia cerrarás un tanto los ojos, quizás tratando de adivinar qué pensamiento loco me ha cruzado la mente.

Casi hemos consumido nuestros cigarrillos y al compartir cenicero tu mano me atrapará, dejándolo a un lado, me aproximarás a ti, me besarás cada milímetro de mi rostro y de mi cuello, dándome a entender que el juego volverá a comenzar y por cómo me tocas íntimamente será una sensación dulce como la miel, cuando con tus manos me abran sobre ti, pasaré mis manos por tus cabellos perdiéndome en ellos, mientras dejas escapar una sonrisa divertida y siento como tu excitación crece en cada momento, tus manos que no desean quedarse quietas me levantarán un poco más el camisón para llegar al centro de mis deseos y encontrarte con el manantial que de mí brota, acto seguido algo más que tus ojos se clavarán en mí y con una penetrante mirada me invitarás a danzar… siento que mi respiración se entrecorta de tan acelerada que está.

— ¿Te gusta? — me preguntarás deseoso y excitado de saber la respuesta.

— ¡Mucho! — lograré murmurar mientras satisfago mis deseos.

Tus manos me tienen atrapada, no tengo escapatoria. Tampoco la quiero. Te enloquezco. Rogaré que no te detengas, pero lo haces mientras me calmas con algún que otro beso, me desespero, tiemblo, pones tu mano en mi pecho para luego llevarla nuevamente a la cajetilla de cigarros del que tomarás uno, lo prenderás… lejos de no sentirte ahora te siento mucho más, me brindarás una calada y la aceptaré y, mientras lo hago, me recorrerás y sentirte tan calmado será un castigo, nuestra danza se tornará lenta y me obligarás a disfrutar de aquella lentitud.

Obedezco…

Apagarás el cigarrillo y sin pedir permiso me inclinarás hacia atrás, tus manos rodean mi cuello y te siento como nunca antes, el calor me recorre, grito, jadeo, te vuelvo loco, y al advertir que pedirle más a la mañana sería injusto nos dejamos ir en un roce profundo.

Trataré de saber si serás siempre tú. Lo desearé así. Me besarás, me mirarás y al mirar la taza sabré que se me antoja otro café, me levantaré temblorosa, iré por el próximo.

Hoy es domingo en mi pequeño mundo, pero mañana será martes, saldré a la calle y quién sabe si hoy te encontraré, y con un poco de suerte puede que el próximo domingo el aroma del café recién hecho inunde nuestro hogar en una búsqueda desesperada por encontrarte.

En mi pequeño mundo I. Las Crónicas de Dorian: Un espacio para dejar volar la Imaginación…


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Miss Sibyl

Miss Sibyl: Escritora y Novelista en Los Secretos de Dorian. Autora de los cuentos y relatos de Las Crónicas de Dorian: Un Espacio para dejar volar tu Imaginación.